Por: César Nicolás Penson Paulus
Constanza, paraíso de altura con condiciones muy particulares, en contraposición al trópico caribeño que caracteriza el resto de la isla. Con ambiente propio matizado por un clima opuesto al que predomina en al resto del territorio, así como flora muy particular así como su peculiar pujante y agresiva agricultura.
La privilegiada zona de montaña sufre de una depredación acelerada sin reacción gubernamental alguna, más que oscuras restricciones para unos y extremas libertades para otros. Sus bosques se esfuman con una malvada técnica de desaparición de pinos y otras especies, que parecen devorados por insaciables y ávidos monstruos invisibles.
El uso de terrenos con marcada inclinación,
Invita a la degradación acelerada y el “lavado” de tierra fértil.
El abuso en el uso del agua ha de causar grandes problemas en un plazo corto, con el acelerado agotamiento de acuíferos y de la disminución del agua de correntía. Ya el Río Tireo agoniza con pocos dolientes….